aípotU hivern 2009

El invierno empezó frío, tanto por la climatología meteorológica como por la social, pero aquí estamos de nuevo, para aportar un poco de leña que alimente el fuego de la consciencia y dé calor al cuerpo y al espíritu.

Ha sido triste ver como las esperanzas depositadas en la Conferencia de Copenhague se iban al traste. Se acabó expulsando a las ONG, es decir a los representantes de los movimientos ciudadanos de base, y encarcelando, en régimen de aislamiento y sin juicio, a cuatro miembros de Greenpeace, por el peligroso delito de desplegar pacíficamente una pancarta. Mientras, los representantes de los gobiernos del mundo negociando con lo innegociable, con el clima y el hambre. Quizá deberíamos preguntarnos en qué medida cada uno de nosotros estamos viviendo, o mejor dicho gestionando nuestra vida como un negocio, es decir, orientando nuestras acciones en función de nuestros intereses y midiendo con doble rasero las necesidades propias y las ajenas. De esto convendrá hablar más a fondo en próximos números de la revista.

También otras noticias nos han dejado helados, como ese acuerdo para “integrar sus actividades” firmado recientemente entre el Grupo PRISA (El País, Cadena SER, Cuatro, Digital+,…) y el Grupo Mediaset (Tele5), controlado por Berlusconi. Seguro que continuaremos viendo una aparente controversia en la manera de tratar los temas y también posicionamientos ideológicamente distintos, pero es lógico pensar, sin tener que recurrir a ninguna teoría conspirativa, que en estos medios habrá una unidad de actuación, es decir una información sutilmente teledirigida hacia una dirección que favorezca los intereses concretos de sus dueños, es decir, acumulación de riqueza y poder.

El antídoto para evitar ser intoxicados por el chorro de información alienante que a diario vuelcan sobre nosotros los grandes medios de comunicación es, como siempre, nuestra capacidad de reflexión objetiva y la conexión con nuestra sabiduría interior a través del silencio. Pero en todo caso, emprendemos 2010 con optimismo, porque el futuro que se avecina es ilusionante. Dejaremos de lado un modelo económico basado en la contaminación y la suciedad ambiental y un pasado en que las decisiones se tomaban sin tener en cuenta todas las consecuencias a medio y largo plazo, ni su repercusión negativa en gran parte de la población.

Eso quiere decir que también será un futuro en que las personas tendrán la mente más limpia, con menos egoísmo y egocentrismo, porque es condición necesaria para poder avanzar hacia ese nuevo modelo. Un futuro en el que gran parte de la energía que consumimos será generada por nosotros mismos, en los techos de nuestras casas. Placas solares, sistemas de recogida de agua de lluvia, sostenibilidad, criterios bioclimáticos… Todo esto será posible si damos un paso adelante en nuestro proceso evolutivo, con un cambio de visión, con una ampliación de nuestra consciencia, saliendo de nuestro pequeño mundo y sintiéndonos parte de la Tierra y no amos de la tierra.

Nadie puede pensar, razonablemente, que saldremos de esta sin cambios internos, manteniéndonos en el mismo nivel de pensamiento de siempre. Puesto que cada cerebro es individual, los cambios también han de ser individuales. El futuro será ilusionante, porque no hay otra posibilidad. Si no generamos estos cambios, sencillamente no habrá futuro. No es una visión maniquea, es tan solo una regla de tres.

Os deseamos feliz año y feliz vida.

aípotU invierno 2010

Angel y Ramón

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