ABRAZOS

Socialmente los apretones de mano, besos y abrazos son ritos que muestran, en distintos grados, buena predisposición, cordialidad y afecto entre las personas. En su grado más bajo no pasan de ser un mero formalismo y en el más alto un medio de expresar cariño hacia los demás.

 Cuando el abrazo se da y se recibe de manera abierta, receptiva y sincera, crea una corriente afectiva que envuelve y nutre, tanto al que lo da como al que lo recibe.

 

Un abrazo entre dos personas que tienen, o desean tener, un vínculo especialmente intenso como es el de la amistad, no presupone que no haya diferencias e incluso discrepancias entre ellas, pero sí debería expresar el deseo sincero de relacionarse de manera armónica y constructiva.

 

Pero para ello es imprescindible una actitud de confianza en la buena fe del otro y también un compromiso de  no permitir que queden resentimientos, desconfianzas y malentendidos en la trastienda.Los hechos que nos parecen concretos y objetivos (“esto lo hiciste sin pedir opinión a nadie”, “en la reunión no me has dejado hablar”, “no me has pedido disculpas por tal cosa”) deberíamos ponerlos encima de la mesa lo antes posible, pero sobre todo las percepciones subjetivas poco concretas (“creo que eres un listillo”, “siempre te las das de…”, o “eres un orgulloso, intolerante,…”), no deberíamos dejar que anidaran en nuestra mente.

 

Con esta premisa, un abrazo nos permite darnos cuenta de cuáles son nuestros sentimientos reales hacia el otro. Quizás nos recuerde que, precisamente porque valoramos mucho la relación con esa persona, debemos encontrar un momento tranquilo para poder expresarle, con calma, que algunos comportamientos suyos sentimos que nos afectan negativamente.

 

Este es un buen mecanismo terapéutico para evitar que la relación se enturbie y un primer paso para evitar que los conflictos se enquisten y se cronifiquen, o crezcan y se manifiesten de manera intempestiva y sin posibilidad de aclararlos ni de intentar solucionarlos.

 

Cuando nuestros abrazos, besos o apretones de manos son sinceros, podemos estar seguros de que nos nutren afectivamente, con independencia de lo que piense o sienta la otra persona, porque eso, sencillamente, ya no depende de nosotros.  

Angel Calvo

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